Nicaragua autoriza tala de madera preciosa / Cortesía

Nicaragua autoriza tala de madera preciosa / Cortesía

Gobierno de Nicaragua autoriza tala de Pochote y Cedro Real

A través de un decreto presidencial el Gobierno de Nicaragua autoriza la tala de madera preciosa


El Gobierno de Nicaragua a través del decreto presidencial 01-2020 autorizó el corte de las especies de madera preciosa Pochote y Cedro Real en todo el país, exceptuando las áreas protegidas.

De acuerdo con decreto publicado este viernes en La Gaceta, la suspensión de la veda se extenderá por “un periodo de 12 meses” y “podrá ser prorrogable”.

La suspensión de la veda fue recomendada y aprobada el 20 de diciembre del año pasado por la Comisión Nacional Forestal (Conafor) en su "Informe Técnico de Evaluación de las Actividades Forestales, de Corte, Aprovechamiento, Transporte y Comercialización del Recuso Forestal".

De acuerdo al decreto “de esta manera se contribuye a dinamizar las actividades económicas del sector, promoviendo la inversión nacional y extranjera, generación de empleos directos e indirectos, mejoramiento del nivel de vida de la población, valor agregado al recurso forestal en la distinta cadena de producción”.

Organizaciones ambientalistas consideran esta decisión es desacertada ya que señalan que se tomó en un momento que el país enfrenta una profundización del problema ambiental.

“Consideramos que no es una de las mejores estrategias para generar mecanismos de conservación del sector forestal, principalmente porque los bosques en nuestro país tienen serias condiciones de degradación y hay procesos de deforestación acelerado en las zonas media y alta de las principales cuencas a nivel nacional, en este momento no es lo más recomendable hacer el levantamiento de estas vedas”, afirmó Jurguen Guevara, oficial de cambio climático del Centro Humboldt.

Registros de la Mesa Nacional de Gestión de Riesgo (MNGR) señalan que cada año en Nicaragua se pierden entre 72 a 75 mil hectáreas de bosques, lo que según Denis Meléndez, secretario general de dicha organización, facilita que se llegue a niveles que ponen en riesgo a diferentes comunidades.

“Una vez que se ha levantado la veda para estas especies, lo que va a ocurrir es que se va a acelerar el proceso de deforestación y consecuentemente los escenarios de riesgo se van a volver más exacerbados”, explicó.

Si bien el Instituto Nacional Forestal (Inafor) deberá emitir una guía metodológica que establezca el procedimiento para la autorización del aprovechamiento de este recurso forestal, otra de las preocupaciones de estas organizaciones ambientalistas, es que la actual política pública forestal no garantiza la sustitución de la especies de árboles que se talan en las áreas donde se levantó la veda.