La política cubana en Nicaragua

Expertos coincide que el gobierno buscaba aplicar ese método en el país.


La respuesta negativa del presidente Daniel Ortega a la crisis sociopolítica en Nicaragua, evidencia que su estrategia está encaminada a la radicalización de su Gobierno, asegura el exembajador Mauricio Díaz, quien afirma que esto es una copia del formato de la política cubana, que ha sido "de muerte, persecución y encarcelamiento" con el fin de desarticular las protestas y silenciar las voces de quienes se levantan en su contra.

“El régimen del año 59-60 castrista implementó un modelo de culpar de todo lo que pasaba al Gobierno de los Estados Unidos, que los males del planeta incluso los huracanes y tempestades eran culpa de los estadounidenses”, señala Díaz.

El exembajador asevera que lo que ha salvado a Nicaragua de caer en este modelo es la fuerza del empresariado que apoya las demandas del pueblo y la existencia de una clase media “que levanta banderas de libertad y de lucha por la democracia”.

Uno de los métodos para lograr esta cubanización de la nación era la erradicación de los partidos de oposición, contrarios al gobierno de turno, un proyecto que estaba logrando el presidente actual, pero según Fanor Avendaño, analista político, esta estrategia se cayó a raíz de abril del 2018 con el levantamiento de la resistencia cívica y la venda que fue quitada de los ojos de la mayoría de la población.

“Se están abriendo en el país condiciones distintas, debe haber aquí apertura política, están desarrollándose liderazgos juveniles y estamos listos para reformas electorales y unas eventuales elecciones adelantadas, que garantizarán relevos políticos y dejar atrás esa cultura de caudillos”, comentó Avendaño.