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¿Qué establece el código de derecho canónico sobre las participaciones en política?

El pasado 19 de julio, tres sacerdotes de la iglesia católica participaron en el acto del partido de gobierno.


El Código de Derecho Canónico que rige a la Iglesia Católica prohíbe, en términos generales, que un clérigo participe en actividades políticas, así lo especifica el Canon 285 y 287.

La participación de los sacerdotes Bismark Carballo, Eddy Montenegro y Antonio Castro en la conmemoración del 40 aniversario de la revolución popular sandinista llenó de molestia a varios fieles católicos, al considerar esta actividad de índole política partidaria y que van en contra de la fe al apoyar al presidente Daniel Ortega, quien ha ofendido a la iglesia con mensajes incendiarios en su contra.

Para el exsacerdote Edgar Parrales, los tres sacerdotes están en una opción política partidaria, en contradicción con la posición oficial de la jerarquía y clero.

“Esta actitud te puedo decir con certeza que la prohíben el sentido común, el amor patrio y el sentido de dignidad personal, pero desgraciadamente yo creo que la única sanción que merecen es la de la historia y así serán recordados, como seguidores de un dictador”, dijo Parrales.

El Código de Derecho Canónico en su Canon 287 cita: “No han de participar los clérigos activamente en los partidos políticos, ni en la dirección de asociaciones sindicales, a no ser que según el juicio de la autoridad eclesiástica competente, lo exijan la defensa de los derechos de la Iglesia o la promoción del bien común”.

Mientrás el Canon 285 confirma: “Les está prohibido a los clérigos aceptar aquellos cargos públicos que llevan consigo una participación en el ejercicio de la potestad civil”.

En 1983, Parrales dejó el sacerdocio para dedicarse íntegramente a la política, en este año fue nombrado Embajador de Nicaragua ante la OEA y ya había pasado por varios puestos, como vice ministro del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social y Ministro de Bienestar Social.

De los tres sacerdotes que participaron en el acto del 19 de julio, Antonio Castro fue el único que se subió al podio para dar un breve discurso ante los simpatizantes sandinistas que asistieron al evento. Durante su intervención pidió al líder y fundador del Ministerio del Capitolio en Estados Unidos, pastor Ralph Drollinger, que interceda por el freno de las sanciones a funcionarios del Gobierno.

"Hacer sus buenas gestiones ante el Congreso, ante el Senado de su país, para que cesen a Nicaragua las imposiciones, que cese la ley Magnistky, que cese la Nica-Act”, exclamó Castro.

Esta solicitud según el analista político Agustín Jarquín Anaya fue espontáneo y no ordenado por el presidente Ortega, pero mató la rogativa oculta del líder político que al invitar a Drollinger quería cabildear al menos el congelamiento de las sanciones.

“Fue espontánea, no era parte del libreto, y considero que posiblemente no le gustó a la pareja presidencial, pues le puso presión al Pastor y lo que terminó de matar la relación fue el discurso de la Señora Delcy Rodríguez, vicepresidenta de Venezuela, que ofendió a su presidente y a miembros de su gabinete”, aseguró Anaya.

“Ambos eventos no estaban en el programa diseñado por la familia Ortega-Murillo, y posiblemente afectaron esa importantísima relación, quedaron en ridículo al hacer que su invitado se retirara del sitio”, agregó el analista político.

En esta actividad político partidaria también participó el nuncio apostólico Waldemar Stanislaw Sommertag, aunque su asistencia no fue avalada por ningún tiro de cámara durante la transmisión televisiva o alguna fotografía en los medio digitales del gobierno, la vicepresidenta Rosario Murillo lo mencionó durante la lectura de la extensa lista de invitados.