Foto Archivo.

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Cónsules de Nicaragua no cumplen con deber de proteger a migrantes que desean retornar al país, aseguran expertos

Migrantes nicaragüenses siguen varados en frontera de Peñas Blanca porque el Gobierno no permite su ingreso al país.


Los cónsules de Nicaragua en Panamá, Costa Rica, Honduras y Guatemala, en un estado de derecho ya estarían destituidos de su cargo por el Gobierno, al no cumplir su principal función de protección a los connacionales quienes desean retornar a su país por la pérdida de empleo a causa de la pandemia de la covid-19, explica José Dávila, ex embajador de Nicaragua en Alemania.

Dávila explicó que la Convención de Viena sobre relaciones consulares en su Artículo 5 define las 13 funciones que debe cumplir todo consulado, siendo la primera la protección a sus connacionales.

“Se debe garantizar la protección de los que sean de su nacionalidad, que estén en donde ellos están acreditados. Los consulados tienen obligaciones con sus ciudadanos y no solo los ciudadanos a nivel individual, sino a nivel jurídico, una empresa u otros bienes de sus connacionales”, expresó Dávila.

Según el ex embajador, lo único que se puede hacer contra los cónsules que no cumplen con su deber es una denuncia a través de organismo internacionales defensores de los derechos humanos y en un estado de derecho.

“Es una barbaridad esto que ha hecho el gobierno a raíz de la pandemia, con estos nicaragüenses que no pueden entrar a su país y se les quiere cobrar pruebas de covid-19, esto demuestra el carácter poco humanitario de este gobierno, demuestra que son un desastre, que no les interesan sus ciudadanos y que hay un incumplimiento con las leyes nacionales e internacionales”, dijo Dávila.

José Pallais, jurista y ex diplomático, afirmó que ningún cónsul se ha dado a la tarea de escuchar a sus conacionales y se limitan a decirles "que no pueden hacer nada por ellos", pese a que su deber debería ser ayudarles a salir del país y retornar a su patria si así lo requieren.

Pallais aseveró que los cónsules están de brazos cruzados porque lo único que hacen es obedecer al presidente Daniel Ortega.

"El deber del cónsul es proteger al connacional de los abusos en otros países, aquí lo realmente impactante es que quien los está irrespetando es su propio gobierno, no es el país del que viene el que les está vulnerando sus derechos humanos, si le reclaman a su propio gobierno ahí si serán destituidos, pero si incumplen sus funciones no lo son porque quien les ordena incumplir es su propio gobierno", manifestó Pallais.