Presidente de Nicaragua, Daniel Ortega.

Presidente de Nicaragua, Daniel Ortega.

Ortega: Marchas sandinistas son ejemplo de compromiso con la paz, justicia y libertad

El discurso del mandatario en esta ocasión duró menos de 20 minutos donde el tema principal fue el homenaje que se le dedicó a Monseñor Romero.


A las 5:00 de la tarde de este sábado 13 de octubre, el presidente de Nicaragua Daniel Ortega Saavedra acompañado por el embajador de la República de El Salvador Carlos Antonio Asencio y su esposa, subió a la tarima central ubicada en la cercanía del Monumento Hugo Chávez para dirigirse hacia sus simpatizantes y trabajadores del estado como ya es costumbre cada sábado tras las caminatas correspondientes al mes de octubre.

En el homenaje a Monseñor Óscar Arnulfo Romero, asesinado un 24 de marzo de 1980, el presidente Ortega subrayó que su muerte fue culpa de personas derechistas, oligarcas e imperialistas entrenados por los “yanquis” con el fin de asesinar a este religioso salvadoreño.

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El mandatario también recordó un hecho histórico de Nicaragua ocurrido el pasado 20 de septiembre de 1972 cuando en plena lucha la guardia somocista "ensangrentó al pueblo nicaragüense".

"Y hoy ese mismo grupo sigue llamando a realizar marchas, no por la paz, si no para seguir derramando sangre porque están sedientos de sangre”, destacó el presidente Ortega durante su discurso.

Respecto a las marchas que convocan las organizaciones de sociedad civil, líderes estudiantiles, la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia y otros movimientos sociales; el presidente Daniel Ortega le restó merito al compararlas con las que realizan su partido y trabajadores del estado al afirmar que estas "sí son un claro ejemplo donde hay un compromiso con la paz, justicia y libertad".

El discurso del mandatario en esta ocasión duró menos de 20 minutos donde el tema principal fue el homenaje que se le dedicó a Monseñor Romero, sacerdote católico salvadoreño y cuarto arzobispo metropolitano de San Salvador durante los años de 1977-1980.

Hoy es recordado por su prédica en defensa de los derechos humanos y por haber sido asesinado durante la celebración de la misa en la capilla del hospital Divina Providencia.