Edgar Parrales.

Edgar Parrales.

Renuncia de Rafael Solís es "un golpe contundente a la situación del gobierno", asegura exembajador

Las reacciones de diferentes sectores tras la dimisión de Solís ya se hacen sentir.


La renuncia inmediata e irrevocable de Rafael Solís a su cargo como magistrado de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) y a su militancia en el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), ha tomado por sorpresa no sólo al partido de gobierno sino también a todo el país.

Rafael Solís, uno de los hombres de mayor trayectoria dentro del Frente Sandinista y de los más cercanos al Presidente Daniel Ortega y Rosario Murillo, dimitió a su cargo público como magistrado en el poder judicial admitiendo que nunca hubo un golpe de Estado contra el gobierno a como lo ha sostenido hasta ahora el ejecutivo.

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"Prácticamente era la mano derecha del presidente Ortega en la Corte Suprema de Justicia y en el sistema judicial, hombre de suma confianza de ellos, que le hizo muchos trabajos, a mi juicio ilegales, ilegítimos e inconstitucionales y que sea precisamente él el que viene ahora a develar toda esta situación es de un impacto verdaderamente aplastante”, consideró Edgar Parrales, exembajador de Nicaragua ante la Organización de Estados Americanos (OEA).

En su carta de renuncia, Solís admitió que el sistema de justicia del que hasta hace poco formó parte, “está secuestrado por un estado de terror", además avala el informe de Grupo Internacional de Expertos Independientes (GIEI) que responsabiliza al gobierno del presidente Ortega de la grave violación de derechos humanos en Nicaragua y acepta también la falta de voluntad del gobierno de reanudar el Diálogo Nacional.

Para el analista Fanor Avendaño, detrás de la renuncia de Solís “indudablemente hay una expresión política y cuando hay una expresión política hay que entender que él ya tiene una posición de qué lado está".

Avendaño estima que el mayor problema que enfrenta el gobierno actualmente, que ya tienen un alto costo político a nivel internacional, es la responsabilidad que se le adjudica de las graves violaciones de derechos humanos recogidos en los informes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), del GIEI, y de la Oficina del Alto Comisionado de Derechos Humanos de Naciones Unidas (OACNUD).

“La plataforma de los derechos humanos a nivel internacional es una plataforma delicada que hay que atenderla, que hay que cuidarla e indudablemente esto es el problema más importante, más trágico que tiene en esta crisis el presidente Ortega en su gestión de gobierno”, señaló Avendaño.

Por su parte, lo que más inquieta a la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH) es la advertencia que hace Solís que la actual situación del país está cercana a derivar a un conflicto de mayor escala ante la falta de voluntad del gobierno de negociar una salida pacífica, pese a que organizaciones civiles, de derechos humanos en Nicaragua así como la OEA, Naciones Unidas y el Papa Francisco han instado al gobierno a reanudar el diálogo.

“Si este señor Solís que ha estado dentro de las entrañas del Frente Sandinista, que conoce muy bien el funcionamiento (del gobierno y del FSLN) y señala que no hay interés de diálogo y que más bien está pensando en que pueda darse una guerra civil, esto definitivamente es preocupante para todos los nicaraguenses porque en Nicaragua ya no queremos más derramamiento de sangre”, sostuvo Marcos Carmona, secretario ejecutivo de la CPDH.

Expertos no descartan que con la deserción de Solís, otros funcionarios públicos también declinen a sus cargos, tal es el caso de Víctor Urcuyo, quién habría renunciado a su cargo como Superintendente de Bancos y Otras Instituciones Financieras, según confirmo el embajador de Estados Unidos ante la OEA, Carlos Trujillo.

“Salió la renuncia y petición de asilo de un asesor de la magistrada Alba Luz Ramos (presidente de la CSJ) y creo que van a seguir dándose las renuncias y las deserciones porque definitivamente este barco va a pique”, aseguró el exembajador Edgar Parrales.