Milagros Leyton, gerente propietaria de Choco Atelier. Foto: Michelle Polanco A.

Milagros Leyton, gerente propietaria de Choco Atelier. Foto: Michelle Polanco A.

"Queremos seguir aportando" dice la propietaria de Choco Atelier, Milagros Leyton

Emprender puede ser difícil para muchos, Milagros Leyton con su chocolate artesanal vence las barreras de la edad y culturales para llevarles sabor a todas su clientela.


En Choco Atelier, se tuesta y muele cacao para preparar chocolate artesanal utilizado en la cobertura de bombones que son preparados cuidadosamente por las manos de cuatro mujeres que son lideradas por doña Milagros Leyton.

“Choco Atelier nació hace cuatro años, vamos ya por el 5, vamos a cumplir cinco años en diciembre. Es un emprendimiento familiar, liderado por mi persona que me fui a estudiar a Argentina y soy chocolatié”, nos cuenta Leyton.

Leyton se dedicó la mayor parte de su vida a realizar consultorías para otras empresas. Según sus propias palabras, luego de evaluar su futuro cercano decidió emprender en un oficio que le apasionaba.

“Cuando llega uno a determinada edad, uno piensa que quiero hacer más adultas, a mí siempre me ha gustado la cocina, pero queríamos hacer algo diferente”, ahonda Leyton.

Queremos seguir aportando en alguna medida a la familia a la casa a la sociedad

La alta calidad es la filosofía de Choco Atelier y así “ofrecer al mercado nicaragüense, al paladar nicaragüense un chocolate diferente con mucha calidad, muy fino en diferente sabores y variedades”, expresa Milagros.

Para esta emprendedora su negocio le permite continuar contribuyendo a la economía de su hogar y del país; en una edad en la que muchos se reúsan a jubilarse. Desde que inició con este emprendimiento ha conocido otras mujeres de su edad que también están “buscando como emprender porque queremos seguir aportando en alguna medida a la familia a la casa a la sociedad”, asegura Leyton.

Emprender dice es difícil a cualquier edad, sólo hay que intentarlo y trabajar por alcanzar tus meta “hay que empezar y después trabajar, no rendirse aunque las energías de uno ya no son las mismas de cuando uno tenía 30 años”, finaliza.

Hay que empezar y después trabajar, no rendirse aunque las energías de uno ya no son las mismas de cuando uno tenía 30 años

En estos cuatro años la marca es reconocida, y tienen distintos distribuidores, entre ellos uno ubicado en el aeropuerto.

Ahora la empresa está enfocada en iniciar el proceso de exportación y seguir llevando su marca, su calidad y el nombre de Nicaragua en tierras extranjeras.