...
Foto Cortesía

Foto Cortesía

En medio de la pandemia, violencia contra la niñez sigue en alarmante aumento, dice la OPS

La OPS urgió a los Estados dirigir sus esfuerzos en atender estos casos de violencia.


La Organización Panamericana de la Salud (OPS) urgió a los gobiernos de América Latina y el Caribe prestar una mayor atención a la violencia contra los niños y niñas que en tiempos de pandemia se ha exacerbado de manera alarmante.

“La violencia contra niños y niñas tiene consecuencias devastadoras y de por vida para ellos”, afirmó la directora adjunta de la OPS, Mary Lou Valdez.

“Además, el Covid-19 intensifica el problema, dado que aumenta los factores desencadenantes de la violencia doméstica. Es vital que los países presten atención a la violencia contra niños y niñas en estos tiempos de mayor tensión, y que empleen las estrategias basadas en la evidencia que han resultado eficaces para abordar este dañino problema”, señaló.

Debido a los largos periodos de confinamiento por la pandemia, los niveles de estrés y ansiedad en la familia han aumentado por las preocupaciones sociales y económicos que ha traído consigo la crisis sanitaria, lo que ha contribuido a que la niñez esté más expuesta a diversas formas de violencia dentro del núcleo familiar.

“Con las escuelas cerradas es posible observar mayores niveles de estrés entre los padre, las madres y cuidadoras y con ello un número creciente de niños, niñas y adolescentes siendo víctimas de violencia domestica, negligencia y abuso, incluida la violencia emocional, física y sexual”, destacó Claudia Uribe, directora de la Oficina Regional de Educación de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) para América Latina y el Caribe.

El llamado que ha hecho está organización fue durante el lanzamiento del Informe de Situación Regional 2020: Prevenir y Responder a la Violencia Contra las Niñas y Niños en las Américas. Los datos de dicho informe están basados en resultados provenientes de una encuesta mundial que respondieron 31 países.

A través de esta encuesta, por primera vez, los gobiernos han informado sobre sus avances particulares en el marco de la iniciativa INSPIRE, un conjunto de siete estrategias orientadas en la evidencia para la prevención y respuesta a la violencia contra la niñez, entre ellas, la ejecución y cumplimiento de la legislación, la creación de entornos físicos seguros para la niñez, prestación de apoyo a progenitores y cuidadores, consolidación de los ingresos, seguridad económica, mejora de los servicios de respuesta y apoyo a niños y niñas, provisión de educación, aptitudes para la vida a niños y niñas y el cuestionamiento de las normas y los valores sociales que justifican el uso de violencia.

Al respecto, el informe encontró que “todos los países deben fortalecer la ejecución de los planes de acción y la aplicación de la legislación para abordar la violencia contra niños y niñas. Si bien todos afirman disponer de leyes que prohíben el estupro, solo un 29% declara que es sumamente probable que los infractores reciban sanciones, lo que sugiere un alto nivel de impunidad”.

El informe también reconoce importantes logros en la aplicación del marco de INSPIRE, pero resalta que este progreso es desigual, pues solo el 76% de los países dice apoyar los enfoques de prevención de la violencia desde la educación y las aptitudes para la vida, por ejemplo a través de iniciativas contra el acoso escolar en las escuelas.

A su vez, un 60% de los países afirma dar apoyo a progenitores y cuidadores de acuerdo con el marco INSPIRE, pero apenas el 37% de ellos informan que han fortalecido los ingresos y la economía para prevenir violencia contra la niñez.

La Directora Adjunta de la OPS destacó que “debido a la devastadora carga de la violencia para los niños, niñas y adolescentes de la región, así como para sus familias y comunidades, instamos a que todos los países mantengan los progresos y fortalezcan la ejecución y la eficacia de estos enfoques basados en la evidencia”. Agregó que “nadie debe quedarse atrás. Un niño que ha sufrido violencia debe disponer de acceso oportuno a servicios de salud y protección que sean de calidad.”