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Más de 1.5 millones de niños y niñas siguen vulnerables tras paso de huracanes en Centroamérica

A la fecha, muchos sistemas de agua continúan contaminados.


El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) alertó que cerca de 1.5 millones de niños, niñas y adolescentes que viven en los países de Centroamérica continúan en riesgo de contraer enfermedades potencialmente mortales debido a la contaminación del agua que dejó el paso de los huracanes Eta-Iota en noviembre de 2020.

Muchos sistemas de agua, incluidos pozos y letrinas, siguen contaminados, dijo Jean Gough, directora regional de Unicef para América Latina y el Caribe.

Por el paso de estos fenómenos, Honduras, Guatemala y Nicaragua cerraron cerca de 1,230 escuelas por daños parcial o total, pues los fuertes vientos levantaron los techos, y destruyeron los baños y las paredes.

Los daños y la contaminación que han sufrido las fuentes de agua potable incrementan la posibilidad de que los niños, niñas y adolescentes adquieran diarrea y otras enfermedades infecciosas, explicó Gough.

Otra de las grandes preocupaciones de Unicef es que se pueda acentuar la situación de desnutrición, abandono de los estudios y los índices de pobreza en estos países.

El llamado que hizo Unicef a los gobiernos es atender lo más rápido posible a estas poblaciones a fin de evitar un aumento en el número de enfermedades derivadas por estos huracanes.

En diciembre de 2020, la organización solicitó 42,6 millones de dólares para proporcionar asistencia humanitaria a 647.000 personas afectadas por los huracanes Eta e Iota, incluidos 327.000 niños, niñas y adolescentes.

La entidad también recomendó a los gobiernos reabrir las escuelas. "Las próximas semanas y meses serán fundamentales para la restauración de la educación, incluidos los sistemas de saneamiento y agua en las escuelas, así como para implementar protocolos de salud para prevenir la propagación del Covid-19", expresó Unicef.