Guillermo Rodríguez

Guillermo Rodríguez

30 años tallando piezas funerarias, entre lágrimas y creatividad

Francisca Briceño confiesa que el trabajo del arte funerario es difícil, por el dolor que embarga a la familia o al mismo escultor.


El fin de la vida de una persona, es el inicio del trabajo de Francisca Briceño, propietaria del Kiosko Dios te bendiga, ubicado en las cercanías del Cementerio General en Managua, una mujer que ha dedicado 30 años de su vida a la elaboración de piezas funerarias, un arte que aprendió gracias a un compañero de vida.

Las piezas y esculturas producidas por el negocio familiar de Briceño adornan gran parte del camposanto general. La mayoría de sus decoraciones son hechas a base de cemento, pero también importan adornos de mármol y granito.

La especialista en este arte, afirma que todas las esculturas que son solicitadas por sus clientes se hacen en el mismo establecimiento y son entregadas según el acuerdo establecido por el comprador.

Confiesa que este oficio le permitió mantener a sus tres hijos, aunque reconoce que el trabajo del arte funerario es difícil, por el dolor que embarga a la familia o al mismo escultor, sobre todo cuando se trata de fabricar una pieza para su propio ser amado.

Entre lágrimas y la elaboración

Entre lágrimas,Francisca comenta que le tocó realizar un trabajo con piezas funerarias para su sobrino fallecido y luego cuando su madre perdió la vida, hace dos años, para quien elaboró varios adornos que le provocaron gran consternación.

“Quizás eso ha sido lo más difícil para mí, preparar las esculturas sabiendo que serán destinadas a la persona más amada, esto te hace entender el dolor que sienten los clientes cuando te piden que hagas determinado trabajo, en ocasiones he tenido que llorar con ellos” lamenta.

La creadora de jarrones, cruces, placas y angelitos asegura que las ganancias son mínimas, pero hasta ahora no le ha faltado nada y espera mantener vivo su negocio y seguir acompañando a los nicaragüenses en su dolor.

Este dos de noviembre, miles de nicaragüenses visitan los cementerios del país, para hacer compañía a sus seres amados con flores, velas y hasta música, recordando con anécdotas a los que ya no están.

Previo a esta fecha, muchas familias aprovechan para limpiar, pintar y adornar las tumbas de sus deudos.

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