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Urge ley que regule a gimnasios y entrenadores físicos
Queda a discrecionalidad de los dueños de estos negocios exigir una certificación, dice especialista.
El reciente caso de un entrenador físico que presuntamente habría puesto en riesgo la vida de una joven en Tipitapa tras imponerle una rutina de ejercicios extrema, debe estimular a las autoridades a regular este oficio a través de una ley específica, explica el abogado Noel Alonso Cano.
“Tiene que ver el Ministerio de Salud (Minsa), el Instituto Nicaragüense de Deporte (IND), la alcaldía de cada municipio, porque sí se hace necesario de que haya una regulación, no puede ser que personas inexpertas ejerciten un oficio, un entrenamiento como este y de no tener los conocimientos necesarios se puede ocasionar un menoscabo en la salud de las personas”, indica.
A pesar de que actualmente la Federación Nicaragüense de Fisicoculturismo acredita a entrenadores, queda a discrecionalidad de los dueños de gimnasios exigirles una certificación para contratarlos, señala el entrenador fitness y propietario de Hyper Gym, Gustavo Lacayo.
“Eso es un estudio, es un proceso, no es que vas a una conferencia, llevan meses de preparación e incluso tengo entendido que la federación está haciendo esfuerzo porque se incluya como una carrera universitaria, como ya hay carreras de nutrición, de cultura física y se está trabajando”, remarca.
Preguntas de rigor
Algo que también considera importante que se incluya en una regulación, es que tanto el negocio y el entrenador físico, consulten antes a sus clientes si tienen enfermedades preexistentes y otras condiciones, que les hagan tener una rutina de ejercicios diferenciada.
“Hay que hacer una serie de preguntas, si la persona es principiante, si ha estado entrenando, si ha visitado varios gimnasios, cuánto tiempo, siempre es necesario un calentamiento, estirar los músculos antes de iniciar cualquier proceso de entrenamiento, hay gente que se toma hasta 30 minutos solo en estiramiento”, enfatiza.
Responsabilidad civil y penal
Según Cano, la regulación también establecería que, si el dueño del gimnasio tuvo que ver con la contratación de una persona inexperta, tendrá cierto grado de responsabilidad si al usuario le sucede alguna lesión o enfermedad derivada del ejercicio.
“Habría una responsabilidad tanto civil como una cooperación necesaria por parte del dueño, por qué digamos por evitarse un pago adecuado al entrenador profesional, contrata a cualquiera físicoculturista, pero todo esto tiene que estar establecido en una ley específica”, insiste.
Países como México, Colombia y España, cuentan con leyes que establecen bases para la operación de servicios deportivos, incluyendo los gimnasios y formación de los entrenadores, con el propósito que cuenten con las capacidades requeridas y un reconocimiento oficial para poder ejercer.