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Conservar hábitats, clave para la supervivencia del murciélago de patas peludas
Es una de las tres especies hematófagas en el país, alimentándose de sangre de aves silvestres o de corral.
La conservación de los ecosistemas naturales es fundamental para garantizar la supervivencia del murciélago de patas peludas (Diphylla ecaudata), una especie poco conocida en Nicaragua que cumple un rol importante en el equilibrio ambiental, según expertos del Centro de Investigación, Capacitación y Formación Ambiental (Cicfa).
Kevin Torrez, educador ambiental del Cicfa, explicó que la especie fue registrada históricamente en Nicaragua por primera vez en 1971, pero su presencia en la Reserva Natural Complejo Volcánico Pilas-El Hoyo, en León, constituye un nuevo reporte en la zona.
“Mantener áreas con buena cobertura boscosa es vital para que esta especie encuentre refugio y alimento. Alterar su hábitat mediante tala o cambios en el uso de suelo provoca su migración a otras zonas”, señaló.
No representa riesgo para los humanos
El murciélago de patas peludas es una de las tres especies hematófagas en el país, alimentándose de sangre de aves silvestres o de corral, pero no representa un riesgo directo para los humanos, a diferencia del vampiro común, que se alimenta de mamíferos.
Su hallazgo en esta reserva indica que el área ofrece las condiciones ideales para su establecimiento.
Torrez también aclaró mitos sobre esta especie: aunque su dieta es hematófaga, realiza incisiones precisas y su saliva contiene anticoagulantes y analgésicos, evitando dolor en la víctima.
En su rol ecológico, estos murciélagos forman parte de la cadena trófica, sirviendo de alimento a rapaces y reptiles, y ayudan a regular poblaciones de aves.
La veterinaria Cristell Ponce destacó que, además de los hematófagos, existen murciélagos que polinizan o controlan plagas, subrayando que todos cumplen funciones vitales para el equilibrio del ecosistema.