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Joseth Espinoza / Magin Pozo

Joseth Espinoza / Magin Pozo

Demostró que es capaz de lograr lo que se propone y sueña con ser canciller de Nicaragua

Joseth Valeska Espinoza, una joven que nació sin sus miembros inferiores y superiores, desde adolescente sueña con ser canciller de Nicaragua, por ello, decidió estudiar la licenciatura en relaciones internacionales.


En el departamento de Rivas, nació Joseth Espinoza hace 37 años, en un hogar humilde, pero rodeado de mucho amor. Durante el embarazo, su mamá no se realizó un chequeo ginecológico para asegurarse que todo estuviese bien, tampoco se preocupó por saber el sexo de su bebé; fuese niña o niño ella lo amaría igual.

En el momento que dio a luz, se enteró que era una niña y que había nacido sin sus miembros inferiores y superiores. Los médicos también se sorprendieron y no descifraron el origen de su discapacidad.

Transcurrieron los años y Joseth no asistía a la escuela. No tenía silla de ruedas y su mamá tenía temor que la lastimaran o que los otros niños y niñas no la aceptaran. En su casa todos la trataron con igualdad y hacían olvidarle que tenía una discapacidad.

Le llegó una oportunidad de estudio en un colegio de monjas en su localidad; pero cuando la conocieron no querían incluirla en la matrícula escolar, dudaban de su capacidad de aprendizaje; pero ella se aferró de eso para demostrarles que podía lograr lo que se proponía. Y logró hacerlo.

Luego toda su familia se trasladó a Managua en busca de mejores oportunidades de vida. En la capital estaba su oportunidad para estudiar la carrera que la había enamorado, relaciones internacionales, porque anhela ser canciller. Aquí se enfrentó a otra barrera. En la Universidad tampoco la quería aceptar por su condición física.

Su mamá realizó varios intentos y siempre le daban esperanzas vanas, hasta que un día se cansó y exigió respeto por su hija. Fue hasta en ese momento que le dieron oportunidad para matricularse.

Aunque no fue fácil, estudió la carrera que deseaba y culminó con honores. Les demostró a las autoridades universitarias que una discapacidad no es una barrera para superarse.

Su próxima misión era encontrar empleo.

Joseth Espinoza se describe como una joven optimista, perseverante y con buen sentido del humor, por eso estaba convencida que nadie podía bajarle su autoestima y lastimarla con palabras negativas. Así que decidió ir a la Corte Suprema de Justicia a solicitar empleo. Y con la ayuda de Dios le dieron la oportunidad que tanto esperó.

Actualmente es mediadora de la Dirección de Resolución Alterna de Conflictos (Dirac) y está feliz con lo que hace. Su empleo no solo le ha permitido conocer a muchas personas que son como ángeles en este mundo, sino también al amor de su vida, Armando José López, quien le demostró que el amor verdadero sí existe y no existen barreras que no pueda superar.