Foto Cortesía

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Un matrimonio valiente que buscó a Dios para evitar que su hogar fuera destruido

Sergio Sánchez y Aída Gutiérrez, una pareja que cuenta sus retos en más de dos décadas de relación.


Visitamos una familia que pasó por grandes y serias dificultades en el noviazgo y en el matrimonio, sin embargo, lograron vencer esa barrera cuando decidieron buscar a Dios y ahora se han convertido en testimonio de esperanza de cómo una familia casi destruida logró empezar de nuevo.

Sergio Sánchez y Aída Gutiérrez son una pareja que empezaron a ser novios desde que ella tenía 16 años y él 20, al inicio como todo noviazgo parecía ser el amor perfecto, pero con el tiempo se dieron cuenta que algo estaba fallando.

“Me fui a una fiesta sin decirle a ella y se dio cuenta, eso provocó que ella se fuera a otra fiesta y comenzó una bola de nieve; sin conocer a Jesucristo es obra de satanás las cosas que nosotros hacíamos, después comenzó la infidelidad de mi parte, después más mentiras y una serie de situaciones que nos llevaban a violencia física y verbal. Yo empecé a tomar a los 14 o 15 años y entonces también llevaba una vida de alcoholismo", recuerda Sergio Sánchez

"La violencia era de mi parte, él me decía que se lo merecía por ser infiel y mentiroso y yo me sentía con toda la autoridad de faltarle el respeto y eso fue marcando un paso de destrucción en nuestra relación", explica Aída Gutiérrez

Aída y Sergio empezaron a ser novios desde muy jóvenes y enfrentaron varias dificultades

A pesar de los momentos de duda, inseguridad y hasta cierto sentimiento de odio, Sergio y Aída decidieron emprender proyectos juntos y casarse, sin embargo, la etapa de violencia y agresión física y verbal no cesaron durante el matrimonio; una fase donde, según ellos, ya había pasado todos los límites.

“Una vez que cumplo los 30 años, después de 15 de noviazgo, logro ver que han pasado los años, dije que nos casaríamos, pero civil porque no quería mentirle al padre en la iglesia, que lo iba a amar, a respetar, a cuidar, no estaba dispuesta a eso, nos casamos con la trayectoria del noviazgo marcada por fracturas emocionales y una mala relación y así nos casamos, después se presentaron más problemas en nuestra relación", contó Aída Gutiérrez.

El noviazgo e inicios del matrimonio estuvo cargado de violencia física y verbal

A los dos años de casados, tuvieron dos hijos que nacen en un ambiente hostil en el hogar, y al notar que sus pequeños se crían en un núcleo conflictivo y violento, se empieza a dar un primer paso con especialistas para tratar de solucionar el problema en el matrimonio, un primer esfuerzo que fue un fracaso.

“Y emprendimos una carrera liderada por mi esposa de buscar ayuda psicológica, asistimos al psicólogo y la que nos atendió en ese momento nos mandó al psiquiatra, ella me dio 12 pasos para tratar el alcoholismo y nada de eso sirvió porque permanecía la violencia, la ira y la contienda en nuestro hogar", recuerda Sergio Sánchez

"Nos disponíamos, pero a la vez retrocedíamos, en un momento muy crítico también en nuestra relación, ya que estaban nuestros hijos muy pequeños, era doloroso ver como estábamos salpicándolos de un ambiente tan cruel y no brindar un hogar en paz y, por el contrario, nuestros hijos estaban viendo el irrespeto entre nosotros dos", señala Aída.

Esta familia tuvo abundancias económicas, lujos, viajes; sin embargo, el éxito matrimonial no lograban conciliarlo, y a pesar de que ambos sentían que no podían seguir más tiempo juntos, sentía una necesidad y una fuerza que los motivaba a seguir buscando una sanación para la familia. Y de pronto llegó una luz de esperanza.

"No conocíamos del señor, decíamos que lo conocíamos, pero realmente nuestra actitud era totalmente lo contrario, desobedecíamos cada palabra del señor y en nuestro corazón lo que había egoísmo, altivez, desamor y no teníamos a Dios en nuestro corazón. Nos dispusimos a abrirle las puertas al señor a través de un encuentro que tuvimos en el Ministerio Unidos por Siempre del cual hoy en día somos servidores, son 12 años los que tenemos de permanecer a ese ministerio y cuando llegamos fue algo precioso para ambos", explica Aída.

"Y ese día, el primer contacto que tuve con Jesús de verdad, la primera conexión que sentí con en ese ministerio fue la palabra del señor, la segunda conexión fue el perdón de mi esposa, mi esposa me perdonó en ese fin de semana, me perdonó todas las mentiras, todas las infidelidades, todas las malas palabras, me perdonó y me comenzó a aceptar con mis virtudes y mis defectos", dice Sergio Sánchez

La familia Sánchez Gutiérrez ahora comparten su testimonios a otros matrimonios que buscan salvarlo con la palabra de Dios

Ese perdón se convirtió en el inició de una nueva etapa matrimonial, donde Sergio y Aída lograron encontrar la paz y la esperanza que por años buscaron para empezar a ser una familia completa emocionalmente. Las charlas matrimoniales en el ministerio, se convirtieron en la mejor terapia que ellos pudieron encontrar para conocer situaciones de parejas similares o aún peores, y ahora son testimonios ante otras personas de cómo Dios salvó su matrimonio que estaba casi destruido.

"Éramos unas víctimas de un adversario que se llama satanás que quería destruirnos y destruir nuestras vidas, abrí mi corazón a Jesús y empecé a ayudar a mi esposo", resalta Aída.

"Ya no es la misma Aída con la cual tuvimos que ir al psicólogo, al psiquiatra y a tantas cosas que nos enfrentamos en el pasado. También algo es que yo ya no soy soberbio, altivo, yo creía que las ganaba todas, pero gracias al señor le doy que él es el que hace todas las cosas" , expresa Sergio.

Hoy esta familia tiene claro tres cosas, una, que Dios sana todas las heridas, dos, que el amor lo vence todo y tres, que nunca hay que darse por vencido. Con sus dos hijos adolescentes; Sergio y Aída cuentan una nueva etapa matrimonial llena de respeto, ayuda mutua y sobre todo con Dios en todos sus proyectos.

"Hoy estamos con Dios en nuestro corazón, con Dios en nuestro matrimonio, con Dios en nuestra familia y todo viene a bien los que aman al señor, entonces nosotros no nos podemos llamar obra acabada porque todos los días tenemos una lucha espiritual que libramos, pero ahora esa lucha nosotros la libramos con el que nunca ha perdido una batalla que se llama Jesucristo", finaliza Sergio Sánchez

"Que precioso es poder dar las gracias al señor, que hermoso es decir que hoy nuestro hogar es totalmente distinto y poder venir a mi hogar y sentir un ambiente de paz, un ambiente de armonía, un ambiente de respeto, así como el señor cambió mi vida, cambió mi relación con mi esposo y hoy podemos sentir ese amor, ese perdón, esa paz cualquiera también la puede sentir", resalta Aída.

La dedicación de esta pareja por salvar su matrimonio los hace una familia Valiente y como ellos cuentan su experiencia a otras personas que pasan dificultades; también llevan un mensaje a aquellas parejas que luchan por seguir adelante; donde el secreto es buscar a Jesús.

Aída y Sergio han convivido en los últimos años junto a sus hijos promoviendo los valores en la familia