
Foto: Cortesía
Esta es la historia de Fary Betancourt, el “tiktoker” generoso que ayuda bajo el anonimato
Su contenido está inspirado en Camilo Cifuentes, un influencer colombiano que hace labores similares.
“Yo sofocado no ando”, es la icónica frase de Fary Betancourt, en cada uno de sus videos, los que inició a publicar en la red social de TikTok hace un mes, en los que busca cambiar la vida de personas que lo necesitan a través de buenas acciones, pero desde el anonimato.
Con 1,000 córdobas en su bolsillo y una cámara escondida en su pecho, este fue su primer material de muchos en los que sin mostrar su rostro realiza acciones altruistas llegando a pequeños negocios de comidas, sobre todo populares, para comprarles grandes cantidades de servicios que después regala a personas necesitadas en la calle.
“Lo que me interesa es ayudar, no me interesa que me conozcan, la fama y que en cada lugar me reconozcan, quienes se graban ayudando, pues ese es su contenido y se les respeta”, menciona.
La mayoría de su contenido ha sido grabado en Granada. Ahora usa unas gafas con cámara escondida y los recursos económicos que son otorgados por los mismos seguidores que han hecho crecer su contenido.
Amigos y familiares le han prometido mantener su rostro en el anonimato.
“Mi familia está orgullosa y les gusta lo que hago, amigos ya me han reconocido, pero les he pedido no lo revelen y hasta la fecha lo hemos mantenido, claro que sé que algún día va a pasar (descubrir su rostro), pero siento que la esencia de los videos se perdería, pero no dejaría de ayudar”, comenta.
Fary aclara que la idea de hacer este tipo de contenido está inspirada en Camilo Cifuentes, un influencer colombiano que hace labores similares y que hace algunos días empezó a seguirle en TikTok.
“La mayoría de gente le gusta lo que hago, porque doy a conocer su emprendimiento que tal vez ellos no tenían muchas ventas, cuando les visito nuevamente ya me dicen: ´después de tu video me va mejor´, es una ayuda para el emprendimiento local y a las personas de la calle que tal vez no han comido nada ese día”, asevera.
Betancourt sueña en un futuro con la apertura de fundaciones para ayudar a perritos en la calle y gente que lo necesite.
“Creo que ahorita estoy comenzando, eso es un sueño lejano”, puntualiza.
Este joven de 18 años de edad, ya cuenta con más 130 mil seguidores en TikTok, sin embargo, asegura que “sofocado no anda” por conseguir fama y likes, sino por colaborar a cambiar la vida de personas que lo necesitan a través de buenas acciones.