
Referencial
¿Cómo identificar trastornos alimenticios en los hijos?
La alimentación se ve influenciada por la autopercepción y autoestima, explica especialista.
Los trastornos alimenticios no solo se identifican en la niñez, también en la adolescencia y se ven reflejados en las actitudes, cambios de comportamiento repentinos e incluso, nuevos gustos alimenticios.
La autopercepción es clave para la identificación de la misma, la forma en la que se hablan asi mismo o los comentarios hacia los demás, somete a una detenida atención de los padres ya que puede ser un mensaje de alerta en la salud mental de los menores.
La psicóloga Meyling Sobalvarro explica que la distorsión cognitiva es una percepción inadecuada de cómo está su cuerpo actualmente. "Usualmente en los niños se puede notar por la selectividad alimentaria, en cambio en los adolescentes o jóvenes tiene que ver con la conciencia de sí mismo", detalla.
Uno de los indicios sobre este trastorno se encamina en los cambios de rutina, ámbito social y sedentarismo.
Dietas riesgosas
En el caso de los jóvenes, las restricciones alimenticias son una de las principales características que comenten los mismos. Las nuevas “dietas en tendencia” extraídas de las redes sociales no nacen con la intensión saludable para bajar de peso, comenta la nutriologa Anellya Talavera.
Estas son pequeñas influencias que van siendo recepcionadas poco a poco por los menores, posterior a ello, se acumulan y van alterando su realidad en el autocuido responsable.
En adición a ellos, los comentarios entre familiares tiene mucho peso en la autoestima. “Te ves más gordito, rellenito, delgado, etc.” son micro factores que desencadenan inseguridad y autor rechazo.
Estas situaciones pueden coemnzar a generar ideas sobre la bulimia, anorexia, entre otros trastornos que atentan aún más con la vida de ellos.
Además, los hábitos dentro del hogar tienen un papel decisivo. Talavera enfatiza que muchas veces los propios padres no dan el ejemplo.
Por ejemplo, si un niño necesita mejorar sus niveles de hierro y se le recomienda una dieta rica en frutas y verduras, pero los adultos consumen otros alimentos menos nutritivos, el mensaje que recibe el menor es contradictorio y genera confusión.
La misión de madres, padres y cuidadores es ser observadores activos. Detectar cambios, por más mínimos que parezcan, puede marcar la diferencia.
Nada relacionado con la salud física y emocional de los niños y adolescentes debe pasar desapercibido. Educar con el ejemplo, escuchar sin juzgar y acompañar desde el amor y la información son herramientas esenciales para prevenir y atender a tiempo los trastornos alimentarios.