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Imagen referencial / Cortesía

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En Nicaragua solo se gradúan la mitad de los que ingresan a primer grado, afirma especialista

El BM afirma que la pandemia ha causado un grave impacto en el sistema educativo


El Banco Mundial (BM), estima que Latinoamérica podría perder hasta 1,7 billones de dólares por la crisis educativa provocada por la pandemia del Covid-19, que obligó a 120 millones de niños a perder el año académico por el cierre de escuelas.

“Esta es la peor crisis educativa jamás vista en la región y nos preocupa que podría tener consecuencias graves y duraderas para toda una generación, en especial entre los sectores más vulnerables. Los gobiernos deben actuar en forma urgente para recuperar el terreno perdido y aprovechar la oportunidad para mejorar los sistemas educativos”, expresó a través de un comunicado, Carlos Jaramillo, vicepresidente del BM para América Latina y el Caribe.

A consideración de Vanessa Castro, doctora en educación, la calidad educativa de Nicaragua y la crisis económica que viene arrastrando el país desde 2018, podría cuadruplicar ese estimado.

“Este es un agravante de pobreza de aprendizaje, tenemos un problema no solo de pandemia. Aquí solo se gradúan la mitad de los que ingresan a primer grado, tras seis años de estudio y cuando estos vienen de hogares en pobreza la cifra pasa de 100 a 21 estudiantes que culminan estudios”, dijo Castro.

La doctora en educación manifiesta que la situación actual amerita un esfuerzo del Gobierno, la sociedad civil, empresa privada e instituciones públicas, para elevar la calidad educativa del futuro del país.

“Por cada año de educación de calidad la persona aumenta sus ingresos cuando llega a adulto y se disminuye el embarazo precoz. La posibilidad de que salga de la pobreza depende de la salud, ligada a la alimentación e higiene pero las escuelas carecen de protocolo sanitario, en el 40% no hay agua”, concluyó Castro.

Por su parte Cefas Asensio, especialista en temas de educación considera que en Nicaragua para disminuir la pobreza educativa también hace falta cercanía con el sector productivo y el sector privado, de tal manera que puedan juntos elevar la competitividad para el empleo e innovación.

“El sistema educativo se ve agudizado desde hace tres años, con un aislamiento del sector productivo. Sería importante desde el punto de vista económico porque no se están realizando las competencias activas de una manera interactiva con este sector, implementando pasantías en las secundarias, escuelas técnicas y universidades”, expuso Asensio.

El Banco Mundial asegura que la crisis podría llevar a los sistemas educativos de América Latina y El Caribe de regreso a los años 60 y eso se traduciría en menores ingresos, debido a la pérdida de competitividad.