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Hablar en público: Mitos que impiden avanzar

Sofana Barreto, Máster en Dirección de Comunicación Corporativa, te habla más sobre este tema.


“Si no sabés a dónde ver cuando estés hablando en público… ¡Fácil! Solo mirá a un punto fijo en la pared”.

Detengámonos un momento para leer bien esa frase. ¿Realmente te imaginás fijando tu mirada en la pared, mientras la audiencia busca desesperadamente tus ojos para verificar si por fin consigue tu atención?

¿Y si te digo que lo que busca la audiencia es conexión? ¿Se nos olvidó que estamos ahí hablando porque alguien más nos está escuchando? ¿O acaso cuando estás platicando, ves a la pared en lugar de ver a los ojos de la persona que tenés en frente? Estoy segura de que no; sin embargo, esa frase de arriba, muchos la han acogido no solo como consejo sino como técnica real para sentirse más seguros cuando presentan.

No los culpo. Porque este es uno de los mitos más presentes acerca de la oratoria. Así que para que no los tomés como consejos y los descartés inmediatamente, hoy te cuento 3 de ellos y te explico cómo sustituirlos.

“Imagina a tu audiencia en ropa interior o vestida de payaso”

Si contara las veces que he escuchado esto, desde los consejos de otro amigo; “tips” que se compartieron en internet por muchos años y hasta en películas. Sin duda, este mito es un clásico y eso lo hace todavía más perjudicial.

Lo más importante es la audiencia.

Cada vez que vamos a hablar en público, lo más importante es la audiencia; uno de los pilares de la oratoria es que todo se trata y gira en torno al público. Desde la adaptación de mensajes, selección del contenido, recursos a mostrar y hasta cómo vas vestido. Sabiendo esto, te hago la pregunta: ¿imaginándolos vestidos de payaso, contribuye esta imagen al respeto y valoración que como presentador deberías tenerles? Y en todo caso, probablemente se convierta en una imagen que te perturbe y no que te calme.

En su lugar, visualizá a la audiencia feliz y satisfecha luego de tu presentación; imagínalos felicitándote por los mensajes que has compartido con ellos y hasta pidiéndote nuevas oportunidades para escucharte. Esta imagen sí que cambia todo el panorama porque no solo es positiva, sino que, inconscientemente, te prepara para el éxito.

“Es mejor comunicador el que más habla”.

Captar la atención de la audiencia en menos tiempo.

Durante mucho tiempo, se consideró como excelentes oradores a aquellas personas que podían fácilmente hablar durante 3 o 4 horas seguidas y no digo que no sean buenos comunicadores, lo fueron, claro que sí. Sin embargo, ¿será que esta característica aplica para comunicarnos hoy en día?

De acuerdo a Bill McGowan, entrenador de comunicación para empresas como Facebook, indicó en uno de sus libros, que el tiempo promedio de atención de las personas, es de 12 minutos. Este dato es del 2014, cuando ni siquiera existía Tik Tok; ahora acostumbrados a los videos de 30, 20 o 10 segundos, estoy bastante segura que ese tiempo de atención se ha reducido drásticamente.

Aún así, creemos que mientras más contenido y palabras salgan de nuestra boca, mejor.

Así que al contrario, cada vez que estés preparando una presentación, por cada diapositiva, planteate el desafío de reducir al menos en un 1 minuto lo que planeás decir. De esta forma, si por ejemplo tenés una presentación de 15 diapositivas, habrás reducido tu mensaje total en 15 minutos, ¿increíble, verdad?

“Con el Powerpoint, me voy guiando”

Y este mito continúa así: “mejor pongo esta tabla para que no se me olvide lo que tengo que decir”...

“Tú eres tu mejor Powerpoint”.

Probablemente, esta sea una de las ideas más arraigadas, pero también una de las más contraproducentes, porque se nos olvida lo más importante: El Powerpoint se hace para servir a la audiencia, no para ser tu guía. El trabajo y el esfuerzo de manejar el tema y dominar tus mensajes, va por tu cuenta, no por cuenta de la audiencia.

Ya sea que hayas sido víctima o responsable de diapositivas tan cargadas de texto que parecen lista de supermercados o con esquemas y tablas enormes que parecen laberinto, recordá que eso, en lugar de aportar valor a la audiencia, solamente distrae y te hace parecer inseguro.

Como dice uno de mis mentores: “Tú eres tu mejor Powerpoint”. El público no recuerda diapositivas, recuerda emociones y esas sólo vos como presentador podés despertarlas a través de tus mensajes.

Así que antes de incluir esa tabla o las 20 líneas de texto, preguntate: ¿esto le aporta valor a mi audiencia o simplemente lo estoy incluyendo porque tengo miedo de que se me olvide? Si es la segunda opción, la solución siempre está en la preparación y el ensayo.

Y vos, ¿cuáles otros mitos de comunicación en público has escuchado? ¡Estaré encantada de leerte!

Sofana Barreto
Máster en Dirección de Comunicación Corporativa, Universidad de Barcelona
Entrenadora de Oratoria certificada, Escuela Chilena de Oratoria

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