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Foto Cortesía

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Solo un acuerdo político evitaría la expulsión de Nicaragua del DR-CAFTA, coinciden expertos

También está en riesgo que Nicaragua sea expulsada del ADA.


Un acuerdo político que ponga fin a la situación sociopolítica que afecta a Nicaragua desde 2018 es la única medida que ven expertos para frenar la posible expulsión de Nicaragua del Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica y los Estados Unidos (DR-CAFTA).

Debido a la profundización y agravamiento de la crisis política en Nicaragua, en las últimas semanas funcionarios norteamericanos han advertido la posibilidad de aplicar sanciones económicas más severas, como la expulsión de Nicaragua del DR-CAFTA, para presionar al gobierno del presidente Daniel Ortega para garantizar un proceso electoral libre, creíble, transparente y justo en los próximos comicios del 7 de noviembre.

A la exministra de fomento, industria y comercio, y diputada opositora Azucena Castillo, y al economista Luis Núñez les preocupa que esta amenaza de Estados Unidos termine de concretarse en poco tiempo ante la falta de voluntad política que ha mostrado el Gobierno.

Para Castillo, la separación de Nicaragua del DR-CAFTA sería una total “desgracia” para este país centroamericano con efectos devastadores en materia económica y de cooperación.

“¿Qué va a ser de Nicaragua sin el DR-CAFTA? Esperemos que haya prudencia y una capacidad de manejo político, de negociación política y el Gobierno acceda a ver cómo se mejora para no perder este acuerdo comercial", manifestó Castillo.

Al respecto, el economista Luis Núñez coincidió en que como principal medida económica para evitar este escenario para Nicaragua “aquí se tiene que resolver el gran problema político que tiene el país” e insistió en que “el Gobierno tiene que actuar con mucha madurez y cordura y pensar primero en Nicaragua y decir, bueno, vamos a trabajar con todo lo sectores y evitemos que esto pase”.

Núñez explicó que si bien la posible expulsión de Nicaragua del DR FACTA no se traduce a un bloqueo económico, pues el país podrá mantener sus relaciones comerciales con Estados Unidos, sí se dejaría de gozar de significativos privilegios fiscales y arancelarios.

Estarían en juego un promedio de 5,000 millones de dólares anuales que el DR-CAFTA le genera a Nicaragua solo a través de la exportación de zonas francas y productos nacionales hacia Estados Unidos. A su vez, están en riesgo cerca de medio millón de empleos vinculados al sector exportador del país, de estos más de 100 mil puestos de trabajo solo en zonas francas.

El impacto de la salida del DR-CAFTA sería severo en todas las cadenas de producción agrícola, según Núñez, ya que bajo el DR-CAFTA, el sector agropecuario de Nicaragua exporta hacia Estados Unidos entre 60 y 70 millones de dólares solo en frijol, cuya cadena de producción está en manos de miles de pequeños productores que le venden el grano a las empresas exportadoras.

“Aquí se estaría provocando un efecto devastador a la economía nicaragüense que se podría traducir también en un efecto devastador en los empleos y en la pobreza del país, en las exportaciones por un lado y las inversiones también”, afirmó.

Otro tratado comercial que también está en riesgo por el actual contexto político en el país es el Acuerdo de Asociación entre Centroamérica y la Unión Europea (ADA) que ha dejado a Nicaragua entre 250 y 350 millones de dólares anuales en exportaciones.