Ernesto Alaniz / VOS TV

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"Chicha Ayala", una bebida tradicional con alta demanda en Managua

El buen trato y sabor secreto, le han permitido a este emprendedor salir adelante.


Hace tres años, Erving Antonio Ayala, de 52 años de edad, retornó a Nicaragua al recibir un golpe de realidad y descubrir que ser migrante en Costa Rica no es sencillo.

Relata que en el vecino país, durante largas jornadas como trabajador de la construcción y en otros empleos, fue víctima de maltrato laboral y la paga que recibía era poca para mantener las necesidades básicas de su familia.

La experiencia vivida en el vecino país del sur, le obligó a volver al Nicaragua y le motivó a emprender, hoy en día, vende refresco de chicha de maíz a transeúntes y conductores de vehículos en los semáforos del Colegio Benjamín Zeledón en Managua, un producto que ha tenido buena recepción por su exquisito sabor.

“Cuando yo empecé con mi producto, miré que en término de dos horas me gané cierta cantidad, de inmediato pensé que era mi rubro indicado, hay clientes que le apoyan a uno y les da el gusto de cómo se les trata, con cariño”, cuenta.

La materia prima de sus refrescos, es decir, la chicha de maíz, la trae desde el departamento de Granada y es su esposa quien le brinda el toque secreto, que le da un sabor inconfundible que le hace a sus habituales compradores adquirirla todos los días.

“Desde el nombre la pegué, porque mi apellido es Ayala, le puse Chicha Ayala, pero la idea es que la gente diga ´Allá la Chicha´, en referencia a mi apellido”, remarca.

Construcción le obligó a moverse

Ayala antes ofrecía esta bebida en los semáforos del barrio Julio Martínez, en la pista San Juan Pablo II, pero por las obras de ampliación de la vía, se vio obligado a trasladar su negocio a este tramo alterno habilitado este año, donde ha estado en riesgo de perder la vida.

En el otro sitio donde me mantenía casi pierdo la vida, estuve grave en el hospital, un caponero me atropelló, me lesionó el tobillo, me lesionó una clavícula, me dejó tirado con una hilera tirada recién comprada”, manifiesta Ayala.

Actualmente, este hombre es el único sostén de su hogar, compuesto solamente por él y su esposa, por ello a pesar de que las ganancias sean mínimas, comenta que el fruto de su trabajo les permite vivir estables.

“Invierto de 1,000 a 1,200 córdobas a la semana y ya me ganó y quedan libres de 400 a 500 córdobas diarios, nos da para vivir, porque solamente somos los dos, mi esposa y yo”, refirió.

Erving cuenta que hace más de 30 años batalla contra la diabetes y la hipertensión arterial, reconoce que sus jornadas bajo el sol son un riesgo que debe asumir, pero siempre está dispuesto con una sonrisa para sus clientes.

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