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EFE

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El primer ministro libanés ruega a la comunidad internacional que "salve" el país

El mandatario alertó de que la nación está "al borde del desastre".


El primer ministro interino del Líbano, Hasan Diab, lanzó hoy un llamamiento desesperado a la comunidad internacional para que "salve" del colapso al país mediterráneo, sumido en una grave crisis económica que ha derivado en una escasez de productos básicos, como gasolina y medicamentos.

"Les pido que sean mensajeros del Líbano en sus países para explicar esta escena oscura y para ayudarnos a transmitir nuestro mensaje a sus países e instituciones: salven al Líbano antes de que sea demasiado tarde", dijo Diab durante una reunión con embajadores extranjeros, según informó su oficina en su cuenta de Twitter.


El mandatario, en el puesto de forma interina desde hace casi un año debido a la falta de acuerdo político para formar un nuevo gobierno, alertó de que la nación está "al borde del desastre" y de que ese inminente "gran choque" tendrá repercusiones fuera de sus fronteras, "en la tierra y en el mar".

"En las calles del Líbano, hay colas de coches frente a las gasolineras y hay quienes buscan en las farmacias una pastilla o una lata de leche para bebés. En cuanto a las viviendas, los libaneses viven sin electricidad", recordó a los diplomáticos de diferentes países, de acuerdo con su oficina.

La Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional, entre otros, han condicionado la entrega de ayuda financiera no urgente al Líbano a la implementación de reformas políticas y económicas, como la pronta formación de un Ejecutivo que saque a la nación de la crisis desatada en 2019.

Diab reconoció que las reformas "financieras y administrativas" son necesarias, pero ante el deterioro de la situación pidió a la comunidad internacional que "el pueblo libanés no rinda cuentas por los crímenes de los corruptos", en referencia a la clase política.


El Gobierno que lidera había planeado un paquete de reformas para el Líbano, pero poco después dimitió en bloque en respuesta a la explosión que el pasado 4 de agosto arrasó buena parte de Beirut, causando más de 200 muertos y 6.500 heridos, además de cuantiosos daños materiales.

El primer ministro designado el pasado octubre para tomar el relevo, Saad Hariri, no ha logrado todavía formar gobierno por desacuerdos con el presidente libanés, Michel Aoun, y el Ejecutivo interino no puede poner en marcha las reformas por las limitaciones en sus prerrogativas.