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El 19.3% de los nicaragüenses sufre de subalimentación, según la FAO

Este 16 de octubre se celebra el Día Mundial de la Alimentación


La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) señaló que en Nicaragua el 19.3% de la población se encuentra en subalimentación, es decir, no pueden adquirir alimentos suficientes para satisfacer las necesidades de energía alimentaria mínimas diarias.

Según la FAO, desde el 2014 la subalimentación ha venido en aumento en el país.

“Estamos completando el séptimo año consecutivo donde los números de hambre crecen. Eso está asociado a diferentes temas, en el caso de Nicaragua la tendencia sigue siendo la misma. En este país se han desarrollado una serie de políticas en el sector agropecuario, aún deben consolidarse, pero son dignas de destacar como son los procesos de adaptación al cambio climático y gestión de agua en las zonas secas”, dijo Iván León, representante de la FAO para Nicaragua.

Dentro de los programas para hacerle frente al tema de la subalimentación, destacó los asociados a la disponibilidad de semillas en el país (maíz y frijol) que aún deben desarrollarse.

También mencionó los programas asociados a la protección social, como la merienda escolar, los patios productivos, entre otros.

“Aún hay una inmensa fragilidad de esta población que está apenas en el umbral mínimo de superación de la pobreza”, explicó.

Acceso a la alimentación en América Latina

De acuerdo con el funcionario, la pandemia vino a exacerbar la situación que ya se presentaba. En 2020 se sumó el 1.5% de personas subalimentadas, por lo cual ahora cerca del 11% de toda la región de América Latina se encuentran en subalimentación.

“El principal efecto que se ha causado en términos de la seguridad alimentaria y nutricional está sustentada en la pérdida de la capacidad de los hogares para adquirir alimentos ya sea por la pérdida del empleo, entre otros factores”, manifestó.

Una de las principales preocupaciones de la FAO sobre el acceso a una alimentación sana, en su mayoría por los bajos ingresos económicos, es el aumento de la obesidad y mal nutrición en la población.

“La dieta se hace con alimentos más económicos, lastimosamente esto significan mayores niveles de azúcar, grasas y con mayores niveles de procesamiento, es decir, alimentos menos saludables por lo tanto las familias con menos ingresos no se alimenta de forma saludable”, resaltó.

La FAO destacó que el empleo y los ingresos económicos son los principales desafíos para garantizar la seguridad alimentaria y nutricional, por lo cual se debe re dinamizar las economías y garantizar mediante estrategias tanto programas como políticas que propicien un aumento en los ingresos del hogar.

“Es inconcebible que en países como Nicaragua alimentarse saludablemente para 2019 significaba $3.21 al día por persona, tenemos familias con ingresos mensuales que no superan los $150 o $200 al mes, es decir, alimentarse saludablemente es un privilegio”, agregó.

Otro reto es el cambio climático que para Nicaragua toma mayor relevancia porque el sistema de producción nacional debe transitar hacia una transformación agro climática para que la productividad y producción pueda mantenerse en un escenario de clima cambiante con políticas y programas encaminadas a la adaptación, específicamente el agropecuario, pesca y pecuario, finalizó León.