Allan Mendieta / Vos TV

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"Maestros sombras", una alternativa exitosa para atender a niños con autismo

Conocé más sobre Eco Kinder, un colegio con educación inclusiva que posee una matrícula de 80 niños y niñas, 13 de ellos con autismo.


Emmanuel Mendoza Quintero, fue diagnosticado con autismo a sus 2 años y medio de edad, una noticia que preocupó a su madre, pues no sabía cómo integrarlo en el mundo educativo y social, pues reconoce que hay poca inclusión educativa real en el país.

Ana Carolina Quintero, mamá de Emmanuel, aseguró que fueron hasta dos rechazos en centros educativos los que recibió, pero este 2021 y con 5 años de edad, el pequeño logró ingresar a Eco Kinder, un colegio con educación inclusiva, donde desde entonces ha tenido avances en su aprendizaje y cambios en su personalidad.

“Te dice el número del 1 al 10, menciona nombres, se sienta, tiene un hermanito más chiquito con el que antes no se comunicaba, ahora si lo hace, y él antes, si yo le pedía que me diera el teléfono celular, él se molestaba, hacia un escándalo porque se lo quitaba, ahora entrega el objeto”, dijo Quintero.

Este colegio ubicado en Managua, posee una matrícula de 80 niños y niñas, 13 de ellos con autismo y a quienes se les ha colocado “maestros sombras”.

Uno de ellos es Benjamín Vanegas, con apenas 14 años de edad y bajo la autorización de su mamá, sintió la necesidad de ayudar y desde enero es docente de Emmanuel.

“Antes solo quería jugar, ya no, ahora quiere estudiar y aprender, solo estamos trabajando en lo de agarrar el lápiz, eso le cuesta, estuvimos viendo los números y él como no habla mucho, la mamá me contó que en su casa cuando él quiere se pone a contar los números menciona del 1 al 10 y ya menciona el nombre de sus compañeros de clase”, expresó Vanegas.

Actualmente, Emmanuel cursa el tercer nivel de preescolar y el próximo año estaría en primer grado, sus padres de familia y docentes temen que por la falta conocimiento del autismo, sea rechazado en otros colegios.

“Emmanuel tiene que seguir trabajando con Benjamín, tengo que buscar un colegio en donde me acepten a mi maestro sombra, porque hasta que él me diga: -Emmanuel está listo para irse solo y va a trabajar solo-, yo no puedo quitárselo, no sé aun si es capaz de seguir órdenes directas de la profesora”, enfatizó la mamá de Emmanuel.

Este colegio, que posee la modalidad de preescolar, alberga a 12 maestras sombras, quienes trabajan de la mano con la docente oficial del menor de edad y con sus psicólogos y logopedas particulares.

Hilda Baca Robleto, directora de Eco Kinder, explicó que la atención de niños con autismo inicio con su propio hijo, que en el tercer año de fundado el colegio fue diagnosticado con esta afección neurológica.

Las maestras y maestros sombras son estudiantes de psicología y de otras carreras relacionadas con la educación, quienes en sus tiempos libres realizan esta labor.

“Cuando hay ciertas condiciones del neurodesarrollo que son atendidas por ellas al momento, ellos tienen crisis en las cuales necesitan estar en un espacio distinto en ese momento, necesitan ser sacados del aula, necesitan todos los requerimientos que no necesita un alumno neurotípico”, señaló Baca.

Denisse Picado, maestra sombra en este centro educativo, confirmó que para la realización de esta labor requiere de vocación, servicio, paciencia y autoridad para cuando sea necesario, pero sobre todo una comunicación activa con el docente base del estudiante con autismo.

“El momento que la profesora nos indica un tema, si por ejemplo al niño no le gusta ese tema, tenemos nosotros que reorganizar la actividad, y tratar de que al niño le guste, porque obviamente al darle una actividad no lo va a hacer, como maestro sombra hay que intervenir, es tratar de hacer otra actividad que la cumpla y que vaya encaminada al mismo objetivo”, añadió.

Según la docente, todos los centros educativos que quieren practicar la inclusión deben readecuar el currículum escolar para estos niños y niñas, porque no basta con solo integrarlos en el aula de clase.

“Otras adecuaciones son en el examen, poner visualmente la acción que se va a hacer, en los exámenes colocamos una imagen de la mano escribiendo, por ejemplo, si es alguna fruta la que se tiene que escribir, pues se dibuja la fruta”, aseveró Picado.

En total, este centro educativo en 8 años de existencia ha recibido a 50 estudiantes con autismo, pero reconocen que a la mayoría se les ha dificultado continuar su vida escolar luego del preescolar, por ello Baca Robleto pide mayor compromiso y apertura de los centros educativos.

El rechazó a estos niños y niñas con diagnóstico de autismos a largo plazo puede convertirse en una carga para el Estado de Nicaragua, porque no se le brindó tiempo para evitar su falta de estudios escolares.

“La familia entra a un duelo, cuando son rechazados, pero además se frustran y no continúan su búsqueda y esto que significa que este niño o niña va a ser un adulto, que cuando sus padres no estén va a estar deambulando y no será independiente, ¿vamos a contribuir a no hacer nada?, yo espero que no”, finalizó Baca Robleto.